Que llegue el agua, que llueva, que diluvie. Hace sólo un mes los chaqueños imploraban y rezaba por esto. La situación causada por la prolongada sequía ya era dramática, la escasez de lluvia ya se comparaba con la de los archivos históricos que detallaban secas igual de nefastas.
La zona norte y del suroeste la más afectada, desde el sector ganadera se escuchaban historias angustiantes de cómo los productores todos los días veían caer y morir a sus vacas por la insoportable sed, el hambre, meses sin lluvia dejaron un suelo estéril, sin recovecos para pasturas ni yuyos duros. Ver morir los animales que se crían con tanto esfuerzo seguramente es una visión muy poco alentadora, más todavía si se suma la impotencia por la inexistencia de soluciones, la única esperanza debía caer del cielo, pero por mucho tiempo se hizo añorar.
Más de doce meses sin lluvia, además de la falta de un sistema de acueductos que provea de agua potable a las zonas más alejadas del Paraná, del río Paraguay, del Bermejo, dejaron a 300.000 cabezas de ganados muertas, por la sed y el hambre.
Este triste panorama se tornó más dramático cuando la falta del vital liquido empezó a afectar a los pobladores, caminar kilómetros para conseguir un par de litros de agua, en la mayoría de los casos sin potabilizar, o esperar días para que llegue un camión cisterna con agua, empeoraba el clima.
Finalmente a fines de octubre llegaron las tan esperadas precipitaciones, sin mucha abundancia pero cargaron de esperanza a los productores que estaban convencidos que las lluvias finalmente se iban a suceder con más frecuencia.
Resistencia, ajena y hasta a veces indiferente con el interior de la provincia, comenzaba a reaccionar de otra manera frente los chaparrones, que son muy distintos y causan sensaciones opuestas en el campo y en la ciudad.
El ultimo viernes un diluvio azotó la capital del Chaco, 100 ml. Cayeron en una semana y en localidades como Gancedo el registro llego a los 300 ml. Haciendo rebalsar los reservorios de agua que durante meses estuvieron secos, cortes de luz prolongados y la evacuación de alrededor de 40 familias, convirtieron a la lluvia en algo fastidioso.
Nuevamente hoy el agua, se trasformó de algo deseado a algo odioso, más de 100ml. en tres horas, no permitieron a los deficientes desagües funcionar correctamente, las calles de Resistencia inundadas trasformaron en una odisea poder recorrer la ciudad.
Tal fenómeno dejó un saldo de 2.300 evacuados, horas sin energía eléctrica y escuelas sin clases.
Los pronósticos anuncian que las lluvias van a continuar, por lo que los chaqueños nuevamente deberán adecuarse a las inclemencias climáticas que castigan a la provincia.
Video: Situación climática área metropolitana
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PREGUNTA: ¿Cuán responsable es el hombre en estos desastres climáticos?












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